Haití, al borde del abismo: una crisis humanitaria, de seguridad y política sin precedentes

PUERTO PRÍNCIPE, 27 de Enero de 2026 – Haití enfrenta el año 2026 sumido en una de las crisis humanitarias y de seguridad más graves del mundo. Con más de la mitad de su población en hambre aguda, más de 1,3 millones de desplazados internos y bandas armadas controlando cerca del 90% de la capital, el país caribeño se encuentra en un punto de no retorno. La frágil transición política, encabezada por un Consejo Presidencial de Transición, lucha por organizar elecciones en medio del caos, mientras la comunidad internacional enfrenta críticas por una respuesta insuficiente y crónicamente infrafinanciada.
Un paisaje de violencia y control territorial
La coalición de pandillas «Viv Ansanm» y otros grupos armados han transformado la geografía del poder en Haití. Según datos de la ONU, estas bandas controlan aproximadamente el 85% de Puerto Príncipe y su área metropolitana, habiendo expandido su influencia a regiones agrícolas clave como Artibonite. Los ataques coordinados, secuestros masivos y violencia sexual se utilizan como herramientas de terror y control. En 2024, los grupos criminales asesinaron al menos a 5.601 personas y secuestraron a cerca de 1.500. La Policía Nacional Haitiana, a pesar del apoyo de la misión internacional liderada por Kenia, se ve sobrepasada, operando con severas limitaciones logísticas y de personal.
Catástrofe humanitaria: hambre, desplazamiento y colapso de servicios
La violencia ha paralizado la economía y bloqueado el acceso humanitario, generando una emergencia sin paralelo. El Programa Mundial de Alimentos (PMA) alerta que 5,7 millones de haitianos –más de la mitad de la población– padecen inseguridad alimentaria aguda, con 1,9 millones en niveles de emergencia. Haití es uno de los cinco únicos países del mundo donde se registran niveles catastróficos (IPC5) de hambre, equivalentes a condiciones de hambruna. El sistema de salud está colapsado; en Puerto Príncipe, entre el 60% y el 80% de los centros sanitarios no funcionan, y el cólera resurge en los hacinados campamentos de desplazados, donde más de 1,3 millones de personas buscan refugio.
Datos Clave de la Crisis Haitiana (2025-2026)
| Indicador | Cifra |
|---|---|
| Población en inseguridad alimentaria aguda | 5,7 millones (PMA) |
| Personas desplazadas internamente | >1,3 millones (ONU) |
| Niños y niñas necesitados de ayuda humanitaria | 3,3 millones (UNICEF) |
| Control de pandillas en Puerto Príncipe | 85% – 90% (ONU / Informes) |
| Homicidios por grupos criminales (2024) | Al menos 5.601 (ACNUDH) |
| Fondos recibidos para el Llamamiento Humanitario 2025 | Aprox. 11% (déficit de ~800 millones USD) |
Transición política bloqueada y elecciones en el limbo
El panorama político sigue estancado. El Consejo Presidencial de Transición (CPT), establecido en abril de 2024 con apoyo de CARICOM, ha visto su credibilidad erosionada por acusaciones de corrupción e ineficacia. Su mandato expiró teóricamente en febrero de 2026, pero el país carece de un gobierno electo desde 2021. El Consejo Electoral Provisional ha fijado las elecciones presidenciales, legislativas y municipales para el 30 de agosto de 2026, con una segunda vuelta prevista para el 6 de diciembre. Sin embargo, el propio organismo advierte que este calendario depende de dos condiciones previas casi imposibles de cumplir a corto plazo: un «clima de seguridad aceptable» y la disponibilidad de recursos financieros. La comunidad internacional, mediante la OEA, ha presentado una «Hoja de Ruta para la Estabilidad», pero su implementación y financiación de 2.600 millones de dólares siguen siendo inciertas.
La infancia, la principal víctima
Los niños y niñas cargan con el peso más brutal de la crisis. UNICEF reporta que el número de menores desplazados se duplicó en un año, alcanzando los 680.000. Casi 300.000 menores de cinco años podrían padecer malnutrición aguda en 2026. La organización alerta de que hasta la mitad de los miembros de los grupos armados son niños, reclutados forzosamente o por desesperación. La educación está devastada: más de 900 escuelas cerraron solo en la capital, y muchas otras son ocupadas como refugios por familias desplazadas.
Respuesta internacional: fondos insuficientes y una misión limitada
La ayuda internacional tropieza con obstáculos mayúsculos. El Llamamiento Humanitario de la ONU para Haití en 2025, de 908 millones de dólares, solo ha recibido alrededor del 11% de los fondos. Agencias como el PMA se han visto obligadas a suspender comidas calientes y reducir raciones a la mitad. En el ámbito de la seguridad, la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), liderada por Kenia, ha operado con menos de la mitad de los 2.500 efectivos previstos y una fracción mínima de su presupuesto. Su sucesora, la Fuerza de Represión de las Bandas (GSF), aprobada por la ONU en septiembre de 2025, nace con la misma incógnita sobre su financiación y capacidad real para cambiar el rumbo en el terreno.
Preguntas Frecuentes
¿Cuál es la causa principal de la crisis en Haití?
No existe una causa única, sino una convergencia de décadas de inestabilidad política, pobreza extrema, desastres naturales, corrupción sistémica y un Estado debilitado. La «gangsterización» del Estado, con vínculos entre élites políticas, económicas y grupos armados, culminó en el vacío de poder tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, permitiendo que las pandillas llenaran ese vacío.
¿Habrá elecciones en Haití en 2026?
El Consejo Electoral Provisional ha fijado las elecciones generales para el 30 de agosto de 2026. No obstante, este calendario es altamente condicional. La ONU y los analistas consideran que, sin una mejora drástica e inmediata de la seguridad que permita el registro de votantes y la campaña electoral, y sin los fondos necesarios, la celebración de unos comicios creíbles y inclusivos es muy improbable.
¿Qué está haciendo la comunidad internacional?
La respuesta se articula en dos frentes, ambos con serias limitaciones: 1) Ayuda humanitaria: Coordinada por la ONU, pero severamente infrafinanciada, lo que impide responder a la escala de la catástrofe. 2) Apoyo a la seguridad: Mediante misiones internacionales (MSS y ahora GSF) que carecen de tropas, equipamiento y mandato suficientes para desmantelar las redes criminales. La reciente Hoja de Ruta de la OEA propone un plan integral, pero requiere una movilización de recursos y voluntad política que aún no se materializa.
